“Ya está, ¡exploté! No es mi culpa, me llevaron a esto con tanta
cosa”
Cuando no podemos evitar seguir los pasos hacia la explosión, por
supuesto este termina sucediendo y es en ese momento en que, bueno, hay que
proceder a la evaluación de daños; te aseguro que siempre encontramos cosas
rotas y heridas en las personas con las que explotamos, así ellas nos hayan
lastimando a nosotros, el mundo no puede regirse por un círculo vicioso de ser
dañado y dañar en respuesta.
Por esto, en mi caso lo primero en la lista de cosas por hacer es
dar un paso atrás y calmarme en solitario, cosa que mientras escribo esta
entrada me encuentro haciendo y quiero decirles que: no lo hagan ¡por favor! Desde
mis metidas de pata pasadas y hasta hoy, no he podido arreglar esta costumbre
de huir cuando lastimo a alguien en medio de mi enojo; sin embargo, creo que
hoy me ha llegado la iluminación de lo que debería realmente ser el procedimiento
en estos casos.
En primer lugar, después de semejante explosión deberíamos
respirar profundo y darnos tiempo a todos los presentes, a nosotros mismos para
terminar de darnos cuenta de lo que hemos soltado y para darles a los presentes
tiempo de procesar que acabamos de explotar. Una vez que hayas respirado
profundo y, aun con tu corazón a punto de salirse del pecho, vamos a
disculparnos por explotar de esa manera y pedir un momento a solas; yo entiendo
que lo estoy escribiendo como si fuera una pacífica tarde picnic y no una
discusión monumental la que hemos vivido, pero lo peor ya pasó y ya se dijo
todo lo no debíamos decir sin filtro, así que deberíamos retroceder después de
disculparnos para reflexionar lo que dijimos y volver a hablar con la o las
personas una vez nos hayamos calmado.
Seré totalmente honesta contigo, hasta ahora, nunca me ha salido
del todo bien la parte de disculparme primero y luego huir, pero es algo en lo
que todos debemos trabajar si queremos mantener relaciones decentes con los demás;
ya que escapar de nuestras acciones muchas veces genera malentendidos y
rencores o dolor. Así que, independientemente de si nos sale bien o no ese paso
(que la idea no es rendirse, es lograrlo) una vez que el enojo nos gana y
explotamos, tenemos que buscar la manera de volver a la parte uno y después a
la parte dos, debemos expresar lo que nos molestó en primer lugar y hablar con
esa persona sobre ello.
Lamentablemente una vez que sucede, no hay más asumir las
consecuencias y disculparse si lastimamos a alguien, para después tomar acción
sobre la causa del mal. No parece nada bueno, pero muchas veces lo más lógico
es lo que no logramos hacer para salir de los problemas; ese es mi caso y
talvez sea el tuyo, por lo que solo nos puedo decir: ¡ánimo, respira y suelta
lo que está molestándote!
No hay comentarios.:
Publicar un comentario